Después de visitar las islas Ballestas y antes de hacer sandboard en el desierto fuimos a la Reserva Nacional de Paracas, que está a 4 km de la ciudad. La reserva fue creada en 1975 para proteger el ecosistema de la zona (incluyendo parte del mar), cuidar del guano de la costa y preservar el geoglifo de “El Candelabro”.

No todo es desierto Paracas

La reserva es muy grande, tiene una extensión de 335.000 hectáreas y está situada entre la provincia de Ica y la de Pisco. En las visitas a la reserva se suele ir a las zonas de la costa para ver las playas, a una pequeña bahía de pescadores llamada Lagunillas y al centro de interpretación de la reserva. Actualmente también se puede visitar el museo arqueológico Julio C. Tello.

Paracas Perú

Centro de interpretación

En nuestra excursión primero fuimos al centro de interpretación, que está junto al museo. No pudimos ir al museo de Sitio Julio C. Tello porque todavía no estaba abierto. En el año 2007 hubo un terremoto de 7,9 con epicentro en Pisco, muy cerca de aquí y el edificio original del museo sufrió tantos daños que tuvo que ser demolido. El edificio actual fue inaugurado en el 2016, ¡dos semanas después de mi visita!

Reserva Nacional de Paracas

El centro de interpretación de la reserva tiene información sobre la flora y la fauna de Paracas. Estaba bien, pero no es un lugar especialmente memorable. Algo que me gustó fue que desde el centro de interpretación hay un sendero que te lleva hasta los humedales. Aquí se alimentan las aves de la zona, si llevas binoculares podrás verlos mejor, y también se puede ver en el camino unos fósiles de moluscos de 45 millones de años.

Humedales Paracas
Humedales Paracas 2

Paisajes

Tras visitar el centro de interpretación fuimos a dar una vuelta (en el microbus) para ver los paisajes de la reserva. Hay personas que recorren la reserva andando pero eso requiere de mucho tiempo y de una excelente condición física. La reserva es un lugar precioso pero inhóspito, las distancias son muy grandes y el sol es inclemente, así que hay que tener cuidado.

Panorámica Paracas
Panorámica Paracas Playa Roja
Panorámica Paracas desierto

Subimos a un acantilado desde donde se veía la Playa Roja de un lado y el infinito paisaje árido del otro. La inmensidad de Paracas te hace sentir diminuto, sientes que estás en medio de la nada.

El paisaje es desértico, con dunas, arena y sin ningún árbol a la vista. En los meses de julio y agosto el viento es muy fuerte. A este viento con arena se le llama localmente paracas, que significa lluvia de arena en quechua. Al final del día todo estaba lleno de arena, mi cámara, mi pelo, mis zapatos…

Playa Roja Paracas desde acantilado

Playa Roja

La Playa Roja es una de las más famosas de la Reserva Nacional de Paracas. Su arena roja tiene origen volcánico, las rocas magmáticas llamadas granodiorita rosada le dan su característico color. La fuerza de las olas y el tiempo han conseguido deshacer las rocas hasta crear la arena roja que ahora vemos en la orilla.

Playa Roja Paracas
Playa Roja Paracas arena

Cuando yo visité Paracas todavía permitían bajar a la playa cuando la marea estaba baja, aunque había que tener cuidado porque hay un desnivel grande. Actualmente bajar a la Playa Roja está prohibido. Esta medida se ha tomado para poder preservar la playa y para garantizar la seguridad de los visitantes, ya que también hay deprendimientos de rocas.

Lagunillas

Nuestra última parada fue Lagunillas, un pequeño puerto de pescadores que tiene varios restaurantes, playa y un mirador. Comimos aquí en uno de los pequeños restaurantes que hay y después fui a mojarme los pies en el mar. ¡El agua estaba muy fría para bañarse!

Lagunillas

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