Santuario Meiji-jingū

明治神宮

El santuario sintoísta Meiji-jingū se encuentra muy cerca de Harajuku, en el barrio de Shibuya. El santuario está en una zona muy frondosa junto al parque Yoyogi, abarcando una superficie de 700.000 metros cuadrados, siendo el más importante de Tokio y uno de los más importantes del país en la religión sintoísta.

Meiji-jingū está dedicado a los espíritus deificados del emperador Meiji y la emperatriz Shōken, quienes fueron los primeros emperadores de la era moderna de Japón. Aunque se veneran aquí, sus tumbas están en el mausoleo imperial Momoyama en Kioto.

Los 5 mejores templos de Tokio: Meiji-jingū

Historia del santuario Meiji-jingū

La era Meiji (1868 – 1912) es conocida como una era de importantes cambios en el país. Esta era dio fin a 265 años de gobierno del clan Tokugawa y al asilamiento de Japón con prácticamente el resto del mundo.

Durante la era Meiji, el emperador Mutsuhito decidió modernizar el país y cambiar la forma de gobernar siguiendo modelos occidentales. Entre los cambios de esa época Edo pasó a llamarse Tokio, se creó una moneda única, se abolieron los privilegios feudales a samuráis y daimios y se crearon las prefecturas.

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El santuario fue construido tras la muerte de los emperadores, el emperador murió en 1912 y su esposa murió en 1914, y abrió sus puertas el 1 de noviembre de 1920. Años más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos de Tokio destruyeron la mayor parte de los edificios originales del santuario. Gracias al esfuerzo y a las donaciones destinadas a la reconstrucción del santuario podemos ver Meiji-jingū en todo su esplendor.

Un bosque en el corazón de la ciudad

Meiji-jingū es un santuario que tiene la suerte de estar rodeado por un frondoso bosque de enormes árboles que crean un espacio tranquilo, lejos de los ruidos de la ciudad. El paseo es muy cómodo y hasta llegar al santuario hay varios torii, un museo, una casa del té y una zona con restaurantes y tiendas. Desde la puerta de Harajuku, la entrada más común, tendrás que caminar 760 metros hasta el último torii.

El bosque fue creado gracias a la donación de más de 120.000 árboles provenientes de diferentes zonas de Japón y otras partes del mundo. Aquí hay 365 especies diferentes de árboles que crean un oasis en el corazón de la ciudad, donde no te puedes imaginar que estés en una poblada capital.

El camino hacia Meiji-jingū: torii y barriles de sake

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El recorrido hacia el santuario está precedido por enormes torii, tres de ellos son considerados de los torii de madera más altos del país. Los torii son unos arcos o puertas que delimitan la entrada de los santuarios sintoístas y se pueden encontrar en todo Japón.

En Meiji-jingū hay cinco torii hechos de madera de ciprés y los más altos miden 12 metros de alto. Hay uno en cada entrada al parque, otro a medio camino y dos junto al santuario. Los torii están decorados con crisantemos de cobre, el símbolo de la casa real japonesa y flor nacional.

De camino al santuario, entre el primer y segundo torii, hay una pared muy alta de barriles de sake decorativos. Estos barriles, llamados kazaridaru (飾り樽), son ofrendas que hacen al santuario empresas destiladoras de sake. Los barriles tienen un diámetro de 60 cm y una altura de 60 cm y, si estuvieran llenos, podrían llegar a pesar hasta 90 kg cada uno.

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En los santuarios sintoístas más grandes de Japón se pueden ver este tipo de donaciones y esta es una de las mayores ofrendas del país, aquí hay actualmente 216 barriles de sake. Los kazaridaru son simplemente objetos decorativos, si los barriles de sake estuvieran llenos sería muy peligroso estar cerca de ellos en caso de terremoto, ¡te podrían caer encima!

Meiji-jingū

No todo el alcohol en Meiji-jingū es sake, frente a la pared de sake hay otra de barriles de vino de la región francesa de Borgoña. Se dice que el emperador Meiji, al adoptar la cultura occidental, también adoptó su alimentación y era fan de beber vino, por lo que este vino está aquí para recordar el papel del emperador en la modernización del país.

El santuario

Como en todos los santuarios sintoístas, justo antes de entrar a la zona principal hay un lugar de purificación llamado temizuya (手水舎). Aquí los creyentes se lavan las manos con el agua de una fuente para poder entrar limpios a rezar.

Meiji-jingū fuente

Meiji-jingū es un santuario que recibe cientos de turistas al día, por lo que si queréis participar en los ritos sintoístas podéis seguir las instrucciones en inglés para poder purificarte, rezar, dejar una ofrenda o escribir tus deseos y agradecimiento en las tablillas conocidas como ema.

Después del temizuya pasas por debajo del último torii hasta una zona donde hay algunas tiendas y, a veces, puestos. El edificio de una de estas tiendas es uno de los dos únicos edificios que no fueron destruidos en los bombardeos.

Meiji-jingū torii

El otro edificio es la puerta sur, Minami-Shinmon, que está antes de llegar a la zona principal. En las tiendas del santuario venden pequeños amuletos, sellos, caligrafías hechas a mano en el momento y omikuji, papeles de la fortuna.

Meiji-jingū

La mejor época para visitar Meiji-jingū

No importa cuándo visites Meiji-jingū, seguro que verás alguna boda debido a que el santuario es muy popular entre los novios. En las ceremonias por el rito sintoísta los novios van vestidos de kimono formal, aunque lo más característico es el tocado de la novia.

Meiji-jingū

Hay dos tipos de tocado, el llamado watabōshi, que es blanco y redondo, y el tsunokakushi, una especie de sombrero que sirve para tapar los “cuernos” de la novia.

La primera vez que oí esto me extrañó bastante, pensé que en Japón la gente engañaba a sus esposas de forma descarada, ¡pero no! Los “cuernos” de la novia simbolizan la envidia, el ego y el egoísmo que la novia quiere dejar atrás para convertirse en una esposa dulce y obediente.

Primavera

En el santuario de Meiji-jingū se celebra el festival de primavera a finales de abril, pero es mejor revisar su web para encontrar las fechas exactas. Durante el festival hay exhibiciones de danza, teatro, tiro con arco y música japonesa. Aunque en los jardines del santuario no hay cerezos durante la primavera, puedes verlos en el parque Yoyogi muy cerca de aquí.

Meiji-jingū

Verano

A finales de agosto, en el último fin de semana del mes, se celebra en Harajuku el Super Yosakoi, un festival de baile multitudinario. El Yosakoi es la versión moderna del baile del Awa odori, un baile tradicional del verano.

Todos los años alrededor de 100 equipos se reúnen en la zona de Omotesando para mostrar sus coreografías mientras bailan con coloridos trajes. Los equipos son grandes, con personas de todas las edades y casi siempre llevan una gran bandera. El Super Yosakoi de Harajuku tiene lugar en cuatro escenarios y dos calles de esta zona, podéis ver su web aquí.

Otoño

El otoño es una época tranquila en Meiji-jingū, algunos árboles del bosque pierden sus hojas y el clima es agradable. Entre los meses de octubre y noviembre los crisantemos florecen, celebrándose con exhibiciones de la flor nacional aquí y en otros santuarios. En Meiji-jingū también exhiben bonsáis al aire libre, en el camino principal hacia el santuario.

Si visitas Meiji-jingū en noviembre tendrás la suerte de ver a niños vestidos de kimono celebrando el Shichi-Go-San, una fiesta para dar las gracias por la salud de los niños de siete, cinco y tres años. El día oficial del Shichi-Go-San es el 15 de noviembre, pero las familias se acercan al santuario cuando tienen tiempo para poder hacerse fotos y rezar con sus hijos.

Invierno

A partir del 1 de enero Meiji-jingū se llena de personas que vienen a visitar el santuario para rezar por primera vez en el año, una tradición que se llama hatsumode (初詣). Cuando digo que el santuario se llena es porque la gente va en masa, este santuario es muy popular y aquí se acercan más de tres millones de visitantes durante los primeros días del año. En Meiji-jingū abre a media noche pero la gente hace cola horas antes para poder entrar, no sin antes comprar algo de comer en los puestos que llenan las aceras de Omotesando.

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