En las montañas del corazón de Japón, en la prefectura de Nagano, se encuentra un parque natural con unos visitantes muy especiales.

En el parque Jigokudani viven aproximadamente unos 150 macacos japoneses, que bajan cada día por las empinadas laderas de la montaña para bañarse en las aguas termales del valle. Jigokudani (地獄谷) significa valle del infierno, el lugar obtuvo ese nombre por el aspecto que tiene en invierno, cuando el vapor de las aguas termales sube por los bosques y el escarpado valle.

El ryokan Korakukan

En esta zona de Japón los inviernos son duros, con grandes nevadas y bajas temperaturas, el clima perfecto para darse un baño caliente. Los macacos japoneses son la única especie de primates que vive tan al norte, exceptuando a los hombres. Los macacos japoneses que más al norte viven están en la península de Shimokita, al norte de la isla de Honshu, a unos 500 km de Jigokudani.

Popularmente conocidos como snow monkeys, los macacos japoneses (macaca fuscata) se bañan en el onsen a diario. Se cree que los monos se bañan no para lavarse, si no para entrar en calor, socializar y relajarse. Esta curiosa afición de los monos de la nieve se descubrió al encontrar a un joven mono bañándose. Lo encontraron en el onsen de un ryokan cercano, el Korakukan, que se puede ver desde el sendero de camino al parque.

Con el tiempo más monos empezaron a bañarse aquí y entonces se decidió construir un onsen de 4 x 10 m. Este onsen es exclusivo para los macacos por razones higiénicas. El parque “Jigokudani Snow Monkey Park” se inauguró en 1964 gracias al trabajo de Soga Hara. Este trabajador en Nagano Dentetsu y excursionista de la zona dedicó su tiempo a la defensa de los macacos japoneses del valle.

Cuando estaba tomando fotos cerca del borde del onsen se me acercó este monito a mirarme.

La fama de los snow monkeys a nivel internacional llegó en 1970, cuando un mono de la nieve protagonizó la portada de enero de la revista LIFE, que podéis ver aquí. Años más tarde, en 1992, los snow monkeys aparecieron en Baraka, un aclamado documental filmado en distintos países sobre naturaleza y distintas culturas. En 1998 llegaron los Juegos Olímpicos de Invierno a Nagano, lo que atrajo a más turistas extranjeros a la zona.

Los monos de la nieve viven el libertad, el parque no es un zoológico y no tiene vallas. Debido a esto hay que seguir unas normas para evitar problemas con estos animales que, por muy adorables que sean, no dejan de ser salvajes. Las reglas son:

– No alimentar a los monos
– No tocar a los monos
– No comer ni beber en el parque y en el sendero
– Mantener la distancia entre los monos (1 o 2 metros)
– No usar palos de selfie ni fotografiar con flash

Recuerda que mirar a los ojos a un macaco es un movimiento hostil, lo estás retando, por lo que no hay que mirarlos directamente de cerca.

La foto típica de los snow monkeys es en invierno, con los monos bañándose, el vapor saliendo del agua caliente y todo rodeado de nieve. Si quieres ver muchas crías de macaco es mejor ir en primavera y si quieres ver el bosque verde y a los monos tomando el sol es mejor el verano. La peor época del año es el otoño porque, aunque el bosque se ve precioso, es la época de apareamiento de los macacos. En otoño los bosques también están llenos de comida, como castañas, bayas y otras frutos del bosque, que hacen que los macacos no visiten al parque tan a menudo.

Los monos, aunque son salvajes, bajan hasta el parque durante todo el año pero no siempre se bañan. En Jigokudani Snow Monkey Park se alimenta a los monos tres veces al día pero no se sobrealimentan para no convertirlos en dependientes de la comida del parque. La comida favorita de los monos es la cebada, la soja y las manzanas, pero se utiliza como un incentivo para que vayan hasta el parque.

Nosotros fuimos a Jigokudani desde Tokio, es un viaje de unas 3 horas y media desde Tokyo Station. Fuimos en Shinkansen hasta Nagano y desde ahí cogimos la línea Nagano de Nagano Dentetsu hasta la última parada, llamada Yudanaka. En Yudanaka vino a buscarnos una persona del ryokan donde nos alojamos y nos llevó en coche hasta el comienzo del sendero. Desde ahí hay que caminar 1,6 km hasta llegar a la entrada del parque propiamente dicha, donde se pueden comprar las entradas (si no tienes un pase).

Recordad llevar en invierno ropa de abrigo, botas de nieve (importante para no resbalarse), guantes, gorro, etc. No es una caminata muy larga pero con frío puede ser más complicada, especialmente si nieva. Los monos están calentitos bañandose pero tú estarás ahí de pie sin moverte demasiado.

2 comentarios en “Los monos de la nieve de Jigokudani”

  1. Hola Chiqui te felicito excelente trabajo bueno, ameno, conciso y preciso. Creo que puedes ser una herramienta muy útil tu blog pero por encima de eso se bita que lo haces con cariño desde tus experiencias. Muy buens fotos. Asi que me uno a tus seguidores. Animo y adelante. Saludos enormes desde El Salvador

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